Motivación. Michael Jordan – Fracaso

Michael Jordan –el mítico 23 de los Chicago Bulls, el mejor jugador de baloncesto de todos los tiempos, una auténtica leyenda–, tiene mucho que enseñarnos con su forma de vivir la vida; es muy inspirador y una gran motivación.

Ya hemos hablado de Michael Jordan en este post: ¡Cumple HOY tus sueños! Échale cara (pon el vídeo en el minuto 0:26).

Cuando Mike tenía dieciséis años, fue apartado del equipo de baloncesto del instituto. Se fue a casa, se encerró en su cuarto y se echó a llorar.

Ser rechazado le hizo conocer la sensación de la decepción y el dolor. Supo que nunca más quería volver a sentirse así, nunca más…

Su dolor fue la motivación que le impulsó hacia delante, lo que le hacía desearlo aún más. Lo deseaba con todas sus ganas, con todas sus fuerzas y con todo su corazón. Se exigió, se machacó y se entrenó duramente para conseguirlo.

Leroy Smith, el chico que ocupó su puesto, inició un proceso dentro de Jordan que le haría imparable. Porque cuando él entró al equipo y Jordan no, éste quería demostrar no sólo a Leroy Smith, sino a sí mismo y también al entrenador que no le escogió, que había cometido un error.

Apartado al equipo juvenil, Jordan se levantaba a las 6 para lanzar tiros libres. Practicaba mañana y noche. Jugaba con un aura poseída, con un fuego incontenible. Marcaba 40 puntos en algunos partidos. Hasta el equipo titular empezó a llegar temprano para verle jugar.

Jordan no permitía que el recuerdo del rechazo se desvaneciera. Se prometió que no volvería a ser excluido. “Cuando estaba entrenando y me cansaba y pensaba en parar, cerraba los ojos y veía esa lista en el gimnasio sin mi nombre en ella, y eso me hacía volver de nuevo al trabajo.” — Jordan.

El entrenador ponía vídeos de Jordan para motivar a sus jugadores. No para ver sus filigranas y adornos, sino para transmitirles su garra y su fuerza. Su concentración absoluta. Como luchaba cada balón, a muerte. Como se dejaba hasta la última gota. Ese ímpetu competitivo y ganador.

Su primer entrenador en Chicago Bulls le ponía en el equipo titular en los entrenamientos. El equipo perdedor tenía que correr. Michael estaba en el equipo ganador y a mitad de partido el entrenador le cambiaba al equipo perdedor. Jordan lo tomó como algo competitivo, como que le estaba poniendo a prueba, más desafío y leña para su fuego. Pero no importaba lo que el entrenador hiciera, porque 9 de cada 10 veces, el equipo remontaba el partido y ganaba, sin importar lo que hiciera el míster.

Jordan era el primero en presentarse a los entrenamientos y el último en irse. La ética de trabajo de Michael era desvivirse tanto o más en el entrenamiento, de lo que jamás jugaba en los partidos. Como si quisiera que los partidos fueran más fáciles que la práctica.

“Deberían haber cobrado la entrada por cada entrenamiento de los Bulls, porque ahí veías más de Jordan que en los partidos. No importaba si jugábamos cinco partidos en ocho días. Jordan siempre entrenaba como si fuera su último día vistiendo el uniforme.” — Ed Nealy (Chicago Bulls)

Cada año Jordan volvía y era mejor, era más fuerte, más rápido, tiraba mejor, era más ágil, más espectacular.

Los primeros seis años de Air Jordan fueron buenos. Pero los Chicago Bulls cada temporada caían en los Playoffs. Fueron eliminados tres veces consecutivas en la Final de la Conferencia, contra su gran rival de entonces: los Detroit Pistons.

En 1990, la serie llegó hasta el séptimo partido. Pero los Pistons, que llevaban años y años ganando a unos impotentes Bulls, derrotaron por tercer año seguido a Jordan y a punto estuvieron de derrumbarlo. Tras perder la Final, MJ abatido en el suelo preguntaba: “¿Lograremos ganarles alguna vez?”

Jordan se dio cuenta de que para ganar tenía que llevar su juego al siguiente nivel y la única manera era dedicándose a entrenar. Empezó a seguir un duro plan de trabajo físico con Tim Grover. Pronto algunos compañeros de su equipo, viendo sus progresos, se animaron a ir con él, formando The Breakfast Club (El Club del Desayuno). Trabajaban temprano en el gimnasio, desayunaban juntos y luego iban a entrenarse con el equipo.

El dolor hizo que los Bulls fueran todavía más fuertes. Jugaban mejor como equipo. Y Jordan, compartiendo la responsabilidad en vez de cargarla, les llevaría más lejos que nunca.

Chicago Bulls llegó nuevamente a la Final en 1991. Volvieron a encontrarse con los Pistons, y esta vez les dieron un inolvidable repaso, y no lo dejaron escapar. Fue el primer Anillo, con Jordan logrando su primer premio MVP de las Finales. El reinado duró tres años consecutivos: los Bulls sumaron dos Anillos más en 1992 y 1993.



Si le decían que no podía hacer algo, Jordan ponía todo su empeño para hacerlo. Siempre que fallaba y se caía, se levantaba con más fuerza. Así era su naturaleza competitiva.

Michael nunca se rendía. Los desafíos, las críticas y las dificultades le motivaban:

“Jordan ya no penetra, sólo tira de media distancia” — George Karl. Al día siguiente, Michael le metió 50 puntos al equipo entrenado por Karl, sin un solo tiro de media distancia.

“Al final del primer cuarto Michael llevaba 0 puntos y se me ocurrió decirle que le estabámos parando. Al final del partido, se me quedó mirando después de meternos 52” — Steve Smith (Atlanta Hawks).

“Nunca olvidaré mi primer partido contra Jordan. Estaba muy motivado y metí los primeros 2 puntos de nuestro duelo particular. Mike metió los 42 siguientes” — Steve Kerr (Cleveland Cavaliers).

“Jamás olvidare el partido en el que entre Michael Jordan y yo metimos 70 puntos” — Un cachondo jugador de los Bulls tras anotar… ¡un punto!


En 1993, afectado por la trágica muerte de su padre y diciendo que ya no disfrutaba tanto el juego como antes, Michael Jordan decidió poner fin a su carrera, conmocionando al mundo entero. Tenía 30 años.

Tras dedicarse al béisbol, tan sólo año y medio después, Jordan anunció su vuelta con un boletín de prensa de tan sólo dos palabras: I’m back (“He vuelto”), para delirio de los fans. Regresó a la NBA a mitad de temporada jugando con el dorsal 45, ya que su clásico 23 había sido retirado en su honor.

Guió a su equipo hasta las semifinales contra los Orlando Magic con grandes partidos y promedios anotadores, pero se desplomaron inexplicablemente en el tramo final. Jordan perdió los dos últimos balones del partido definitivo, algo a lo que nadie estaba acostumbrado. Jordan no estuvo a la altura. Los Bulls cayeron eliminados y algunos dijeron que “no se parecía al Michael Jordan de los viejos tiempos”.

Un extra-motivado Jordan volvió a utilizar su mítico dorsal 23 de nuevo. Ese verano Jordan se entrenó con más rabia que nunca.

Motivado por la eliminación, se preparó intensamente para la temporada 1995-1996 y los Bulls arrasaron en la temporada, aplastando a sus rivales y logrando el mayor récord de la historia de la NBA, 72 victorias. Mostraron un nivel sorprendente en los PlayOffs y conquistaron el cuarto Anillo. Jordan fue aclamado y premiado MVP de la temporada, MVP del All-Star y MVP de las Finales.

En el 97, unos impresionantes Chicago Bulls consiguieron el quinto Anillo en unos PlayOffs épicos y muy reñidos.

En la Final del 98 los Bulls no llegaban como favoritos. Fue un partido complicado. Cuando todo parecía perdido, un Jordan superlativo quiso rubricar con su mano un nuevo final a la historia, desafiando al destino, y se sacó una jugada magistral de la manga para encestar la canasta de la victoria en el último suspiro de la final. Los Chicago Bulls conquistaban el sexto Anillo. Fue su último partido con los Bulls, con el final perfecto. Entonces Su Majestad, por segunda vez, se retiró de la NBA por todo lo alto.

Fueron seis campeonatos de la NBA en ocho años, una hazaña espectacular y difícilmente repetible.

En 2001, Air Jordan regresó a la NBA con los Washington Wizards. Siguió cuajando fabulosas actuaciones dos campañas más y batiendo récords hasta su retirada definitiva con 40 años.





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5 Responses to Motivación. Michael Jordan – Fracaso

  1. Mojito FTW dice:

    Hay que tener en cuenta que Pippen también dió un salto de calidad en la temporada posterior a la primera retirada de Jordan, y eso influye..aunque de todas formas no le quita mérito, sigue siendo el mejor, y una persona con una mentalidad alucinante.

  2. Mixtli dice:

    Hola violinista, ¿conoces el libro “A que esperas para fracasar”?
    Me parece que tiene una filosofia similar. Estoy pensando adquirirlo, si lo has leido confirmame si vale la pena. 😉

  3. James Bond dice:

    Mixtli, yo no soy el Violinista, pero te respondo: no conocía ese libro, pero para mí está claro que fracasar es algo necesario en la vida, forma parte de ella. Cuando aprendemos algo nuevo siempre cometemos errores, y cada experiencia nos enseña algo para saber y crecer más, y hacerlo mejor. El verdadero fracaso no es fallar, es no intentarlo…

  4. J Antonio Baltazar dice:

    El fracaso no es una barrera si una escalera para alcanzar el exito….

  5. marco a alvarez m dice:

    cada dia de tu vida es reto para superarla y saberla vivir. el fracaso espara los deviles

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