Nuestro miedo más profundo. Zan Perrion (1)


Hoy tenemos un magnífico escrito de Zan Perrion titulado “Nuestro miedo al rechazo”, tomado de su página web. Como el texto es un poco largo, lo publicamos en dos partes.
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Nuestro miedo al rechazo (parte 1)

Imagínate en un soleado día de verano, caminas por la acera de tu ciudad favorita, despacio y sereno. Sólo tú y tus pensamientos. Sólo tú y el olor de las tiendas y los restaurantes por los que pasas. Sólo tú y el sonido del tráfico. Sólo tú y los desconocidos que te rodean, detrás tuyo, a tu lado, hacia ti.

Te sientes calmado, como una roca en medio de un arroyo, la gente pasa y fluye a tu alrededor. Sientes el calor del sol en tu cara y estás alegre de no tener a donde ir ni nada en particular que necesite tu atención. No estás haciendo nada, simplemente estás… siendo.

El aire está vivo, es eléctrico. Las posibilidades están por todas partes y respiras profundamente, absorbiendo los olores y las vistas y sonidos.

Y entonces… la ves.

Ella camina casualmente hacia ti, deteniéndose ocasionalmente para mirar los escaparates y te parece preciosa. Lleva un simple vestido, sin adornos y suave, que danza sobre ella mientras ella se mueve, con la luz del sol brillando a través, bordeando su figura, sus formas. Ese fantástico vestido.

El tiempo se para y aguantas la respiración. Ella se acerca sin darse cuenta de que la miras, ensimismada en sus propios pensamientos, mirando los escaparates. Es obvio que no tiene prisa. Y ahora está aún más cerca.

Aquí está la pregunta: ¿qué vas a hacer?

¿Qué vas a hacer?

Sabes perfectamente lo que quieres hacer. Quieres pararla cuando esté a tu altura y decirle algo encantador y seguro. Quieres sonreír y preguntarle su nombre. Quieres preguntarle si quiere tomar un café contigo en la esquina. Y si acepta tu invitación quieres que se siente contigo, completamente atenta, cautivada por tu facilidad para mantener conversaciones emocionantes mientras tú la entusiasmas con historias, diversión y respuestas ingeniosas. Quieres que esté tan intrigada que te ofrezca su número de teléfono – sin que ni siquiera se lo pidas. ¡Y entonces quieres llamarla esa misma noche! Y la siguiente noche. Y la siguiente. Quieres decirle que te parece preciosa, y que no puedes esperar a verla.

Quieres hacer todas esas cosas.



Pero no puedes. No puedes… porque tienes miedo.

Tienes miedo de que si tratas de pararle y decirle hola, ella te mirará con una débil sonrisa y continúe andando. O que te ignore. O que sacuda la cabeza y evite mirarte ignorándote.

Tienes miedo de que si se para y te dice su nombre entonces te quedarás en blanco y quedarás como un tonto e incómodo mientras desesperadamente intentas pensar algo interesante que decir.

Tienes miedo de que aunque no te quedes en blanco y seas capaz de entablar con ella algún tipo de conversación y la invites a tomar contigo un café, ella te rechace y te diga que tiene novio. O que se ría de ti. O que te mire a los ojos y diga “No, no estoy interesada” y se marche.

Tienes miedo de que aunque acepte tomarse un café contigo, bueno, tal vez sólo sea porque está aburrida y no tiene nada mejor que hacer. Más aun, que realmente no seas su tipo. Después de todo, estás seguro de que eres demasiado bajo para ella y estás seguro de que le gusta un color de pelo distinto al tuyo y de que no eres lo suficientemente guapo para ella.

E incluso si parece que le gustas, y te pide que la llames y te da su número, entonces tienes miedo porque no sabes qué hacer con él. ¿Deberías llamarla inmediatamente? ¿Deberías esperar tres días? ¿Una semana? No tienes ni idea.

Y en el caso en que consigas reunir suficiente coraje para llamarla, ¿cómo deberías actuar? ¿Cómo deberías sonar? ¿Debería tu tono ser optimista, alegre y despreocupado, o suave, seguro y directo? ¿O simplemente deberías ser tú mismo? Y en tal caso, ¿cómo eres tú mismo, en todo caso? ¿Por qué ella estaría interesada en que seas tú mismo?

Y finalmente, si le dices un piropo y le dices que está preciosa hoy con su sencillo vestido que flota a su alrededor mientras ella se mueve, entonces tienes miedo de que ella lo vea como suplicarle. No, no puedes piropearla. En lugar de eso, debes actuar de forma distante y frío, indiferente y desinteresado, porque si no lo haces, pensará que estás necesitado y desesperado, demasiado disponible. Odias actuar de esa manera – ¿por qué no puedes ser natural y real y no jugar esos juegos? Ah, pero si no los juegas, estás seguro de que perderás.

Y ahí lo tienes. Ella está casi a tu altura, pero no importa, porque en una fracción de segundo tu mente ha conjurado todos estos escenarios negativos.

Y entonces mientras ella pasa por tu lado, todo lo que eres capaz de hacer es una leve sonrisa e inclinar la cabeza hacia ella y, bueno… ella puede haberse dado cuenta o no; no puedes decirlo realmente. Y eso te entristece mucho.

Bueno, no estás solo.

Así es como la mayor parte de los hombres viven sus vidas: pasan el tiempo viéndola pasar.

Fallan a la hora de actuar, dejando que lo que podría ser el encuentro más romántico que podrían experimentar… pase de largo.

Todo esto es por nuestro miedo más profundo: el miedo a ser rechazado…


Continúa en la parte 2



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10 respuestas a Nuestro miedo más profundo. Zan Perrion (1)

  1. Asdecorazones. dice:

    Siempre hay una excusa…para no interaccionar con ella hoy, ahora.

    Para mí, es lo más díficil…lanzarte a hablar con una desconocida que camina enfrente tuyo, en un lugar público y durante el día.

    y tú cómo haces Bond para no autosabotearte y tener éxito en estas misiones de riesgo extremo?

  2. James Bond dice:

    Asdecorazones, te contestaré tu pregunta en unos días. ¿Qué es lo que tú harías?😉

  3. Mojito FTW dice:

    Me encanta como se expresa Zan, se nota que es una persona que sabe transmitir cuando habla…espero pronto ese segundo post😉

  4. Mojito FTW dice:

    Ya lo he visto, gracias por traerlo James😉

  5. Asdecorazones. dice:

    Siento tardar en contestar Bond.

    ¿Qué hago? actúo, pero no siempre…de hecho, espero a notar que ella me dé alguna señal de interés. Actúo…y las cosas suelen funcionar pero siento que es más atracción que seducción.

    ¿Qué me gustaría hacer? Actuar sin que “ella me haya invitado” a hacerlo. Como nuestro amigo Derek Cajun. Me da qué pensar…cómo lograr un estado interno que te permita interaccionar de esa manera…este tío tenía algo que cautivaba y en realidad estaba siguiendo una pautas ya aprendidas, no totalmente espóntaneas.

    Tú cómo lo ves?

  6. Asdecorazones. dice:

    Siento tardar en contestar Bond.

    Pues mira…yo normalmente actúo…pero casi siempre espero a que ella me dé señales de interés, la cosa suele ir bien pero creo que se debe más a atracción que seducción.

    Pero…¿Qué me gustaría? Me gustaría simplemente lanzarme a por la que quiero sin que ella me valide antes…me impresionó mucho Derek Cajun, porque a pesar de jugar con estrategias premeditadas resultaba cautivador y auténtico.

    No sé, me interesaba saber tu opinión…Cómo te enfrentas a tus miedos?

  7. James Bond dice:

    Asdecorazones, yo hago lo mismo que hace Cajun: confiar en mí, sentir/saber que va a salir bien y entonces actuar. Pase lo que pase.

    No tienes que tener miedo de fallar. La clave es que estás ahí para aprender un poco más. Y cada intento (fallido o no) te acerca más a conseguir lo que tú quieres.

    Tienes que permitirte equivocarte, lo que no puedes aceptar es no intentarlo.

    Es igual que montar en bicicleta o aprender a nadar. Al principio tenemos miedo (podrías caerte y hacerte daño o podrías ahogarte), pero ¿cómo aprendemos?

    Poco a poco, ganando confianza. Empezando con algo fácil, con rueditas de apoyo o con flotadores. Vamos ganando experiencia, confianza y habilidad. Luego quitamos las ruedas de aprender y los “manguitos”.

    La clave es ganar experiencia. Poco a poco. Cuantas más veces lo haces, más confianza. Y cuanta más confianza, más éxito.

    El éxito genera más confianza, y la confianza más éxito.

  8. Milton Eloy Govaert dice:

    en una fracción de segundo tu mente ha conjurado todos estos escenarios negativos.- El cerebro tiende a buscar las reacciones negativas en un futuro, esto crea ansiedad. La solucion a esto es claramente vivir el momento y dejar de pensar en “Lo que puede pasar” Sea lo que sea que pase no tiene ninguna importancia mas que el aprender y divertirse.

  9. Errol dice:

    Gracias James. Lo tradujiste mucho antes de que Zan lo publicara en Alabaster Girl. Es bastante interesante que tu lo hayas deducido mucho antes de que fuera una parte importante de la filosofía de los Amorati.

    Saludos a la distancia!😀

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